 Haga
clic sobre la imagen para ampliar |
| Paciente que presenta secuela de fisura
labial unilateral, ya operado anteriormente por otros cirujanos, en el que realizamos
remodelación del labio, alineando el borde y revisión quirúrgica
de las cicatrices (queiloplastia). |
|
Las lesiones de los labios pueden ser de origen congénito o adquirido
y pueden afectar al bermellón, a la piel, al músculo
o a la mucosa de uno o ambos labios. Entre las alteraciones congénitas
destacan las fisuras labiales
completas o incompletas, uni o bilaterales, mientras que entre las
causas de defectos adquiridos más frecuentes se encuentran
las ocasionados por la resección tumoral seguida por las
quemaduras y los traumatismos. Su reparación tiene que tener
en cuenta la importancia de la correcta movilidad (lenguaje y expresión
facial), de la apertura y cierre del esfínter oral (competencia
labial) y de las importantes implicaciones estéticas que
conlleva.
Reparación del bermellón
Si la lesión afecta al bermellón esta puede ser resecada directamente
mediante una escisión elíptica colocando la cicatriz en la misma
dirección de los pliegues del bermellón, es decir, perpendicular
al labio. Cuando asciende hasta la piel deberemos tatuar los puntos de referencia
de la línea del bermellón para facilitar su correcta sutura.
En los casos de grandes lesiones o afectación de toda la
mucosa será necesario recurrir a colgajos:
de mucosa locales, de avance bipediculados de mucosa del vestíbulo,
de mucosa y músculo (miomucoso) o de mucosa lingual.
Reconstrucción de los labios
Si la lesión afecta a todo el espesor del labio en una proporción
menor de un tercio del labio la resección en cuña
necesaria para su tratamiento puede ser cerrada directamente. En
defectos mayores o en las reconstrucciones completas deberemos recurrir,
para la reconstrucción de la cobertura cutánea, a
la utilización de colgajos laterales de avance -facilitada
por la escisión de triángulos de Bürow-,
o a un colgajo en escalera, mientras que para conformar el bermellón
emplearemos colgajos de mucosa.
Un colgajo especialmente diseñado para la reconstrucción labial
es el conocido colgajo de Abbé (véase la ilustración
más abajo) que consiste en la rotación de un colgajo pediculado
-de todo el espesor labial y de forma triangular- traspasado de un labio al otro.
Este pedículo se secciona pasados unos quince días, una vez se haya
revascularizado el colgajo en su nueva posición. También son muy
útiles los colgajos nasolabiales de transposición o en isla.
 |
| Colgajo de Abbé para la corrección
de una pérdida de espesor total del labio superior. (A) Marcación
del colgajo; (B) Colgajo suturado en la zona receptora; (C): liberación
del pedículo y sutura. |
|
Para la reconstrucción de la piel pilosa del bigote en el varón
podemos emplear el colgajo de cuero cabelludo (scalp), los
colgajos cervicales o colgajos microvasculares pilosos.
Reconstrucción de la comisura
En los casos que no existe una afectación en profundidad de las comisuras
se pueden realizar desbridamientos y cobertura con injertos, sin
embargo, cuando estas están implicadas la reconstrucción
es más compleja. Tanto el acortamiento del arco labial como
el cierre de las comisuras provoca disminución del orificio
oral (microstomía), alteración cuya resolución
puede obtenerse con un colgajo de Abbé, en el primer
caso, o mediante técnicas de reparación de la comisura
(comisuroplastia) en el segundo. Estas amplían la cavidad
oral a expensas de la piel normal lateral y la utilización
de la mucosa subyacente. 
|